Después de unas merecidas vacaciones, es momento de preparar la vuelta al cole para personas con TEA.
¿A quién no le cuesta volver a la rutina y al trabajo? Probablemente los telediarios no tarden en hablar de depresión o síndrome postvacacional y, unos más que otros, tengamos conversaciones sobre lo bien que se vive sin trabajar, lo que nos gustan los días largos y sobre todo tener tiempo para muchas más cosas que en invierno…
Pues resulta que la vuelta al cole para personas con TEA tiene las mismas sensaciones. La única diferencia son los recursos personales que tenemos (ellos y nosotros) para afrontar esta situación. Recordemos que el TEA se caracteriza por las diferencias en la comunicación, interacción social y patrones de comportamiento rígidos y estereotipados, que influyen en cómo experimentan, se enfrentan y se ajustan a los cambios que el día a día presenta; por tanto ellos también sienten el impacto de volver a la rutina y la transición entre un periodo y otro, una actividad u otra, puede suponer desafíos únicos que requieren una planificación cuidadosa y apoyo adecuado para asegurar una adaptación exitosa al entorno escolar.
Por ello y con el objetivo de facilitarles la adaptación y paso a la nueva rutina os proponemos los siguientes puntos para preparar la vuelta al cole para personas con TEA:
1. Planificación anticipada
Es fundamental comenzar la preparación con suficiente antelación. Para eso, padres, cuidadores y profesionales deben colaborar para identificar las necesidades individuales del niño y desarrollar estrategias específicas para apoyar su transición.
Si tenemos dudas, antes de irnos de vacaciones o en el momento de iniciar la anticipación, podemos preguntar al profesional de referencia cuál es la mejor manera de hacerlo; así estaremos seguros de conseguir una anticipación efectiva, algo clave en la vuelta al cole para personas con TEA.
2. Comunicación efectiva con el centro educativo
Aunque la mayoría de las veces volvemos a la rutina antes de que empiece el curso escolar – los padres empezamos a trabajar -, es importante establecer una comunicación abierta y clara con el personal escolar. Avisarles de los posibles cambios con respecto al curso pasado, compartir las fortalezas y desafíos del niño, así como las estrategias que han funcionado durante las vacaciones puede ayudar a crear un ambiente de apoyo desde el primer día. La vuelta al cole para personas con TEA es un momento crítico, y la comunicación efectiva con el centro educativo es esencial para que todo el proceso se desarrolle sin contratiempos.
3. Creación de rutinas y programación visual
Las rutinas estructuradas y predecibles son fundamentales para muchos niños con TEA. Además, “los individuos con autismo suelen ser aprendices visuales. […] Ellos piensan en imágenes, no en palabras” (Grandin, 1995, p. 52) por lo que, aunque a veces nos parezca innecesario, es importante utilizar apoyos visuales adaptados a las características y competencias del niño con TEA.
Por otro lado “algunos niños con TEA experimentan dificultades para manejar períodos de inactividad de manera productiva” (Grandin, 1995); es decir, los tiempos muertos son vacíos que algunos niños con TEA tienen dificultades para llenar, y por ello es de crucial importancia utilizar calendarios, secuencias y recordatorios visuales. De esta manera podemos ayudar al niño a comprender y anticipar las actividades de los primeros días sin colegio y posteriormente de la rutina escolar. Este tipo de herramientas pueden ser muy útiles para una transición más fluida durante la vuelta al cole para personas con TEA.
4. Recursos extraescolares y apoyo comunitario
Llega el momento de buscar actividades extraescolares y para ello hay que tener en cuenta que el número de horas invertidas no es proporcional al aprendizaje adquirido; es decir, no por más actividades extraescolares el niño va a aprender más, y en esa misma línea, autores como Ausubel, Atkinson o Koegel entre otros, respaldan la necesidad de descanso y sueño para la adecuada adquisición de aprendizajes significativos.
Y es que las familias a menudo creen, erróneamente, que inscribir y llevar a sus hijos a cuantas más actividades extraescolares les beneficiará curricular y evolutivamente; sin embargo, en el caso que nos ocupa, la calidad y la adecuación de las actividades son más importantes que la cantidad.
Por otro lado, según la investigación en neurociencia, las emociones desempeñan un papel crucial en el aprendizaje al afectar a la plasticidad neuronal y la consolidación de la memoria (Phelps & LeDoux, 2005), de modo que las experiencias emocionales pueden tanto facilitar como inhibir la adquisición y el almacenamiento de información.
Por todo lo anterior sugerimos que se tengan en cuenta los siguientes puntos:
· Priorizar la calidad y adecuación de las actividades frente a la cantidad de las mismas.
· Tener en cuenta la motivación y gusto de los niños a la hora de apuntarles a una actividad no obligatoria.
Además, los profesionales que trabajan con los niños así como entidades como Federación Autismo España, AETAPI y otras, podrán informar a los padres sobre los recursos y servicios disponibles en la comunidad para apoyar a niños con TEA en su vuelta al cole.
5. Retomar las terapias específicas
Es importante reanudar las terapias especializadas a las que el niño asiste fuera del entorno educativo lo antes posible, antes del inicio del nuevo periodo escolar. La continuidad en estas intervenciones no solo apoya el desarrollo y bienestar del niño, sino que también facilita una transición más suave hacia el entorno escolar. Los profesionales del centro externo pueden desempeñar un papel fundamental al colaborar estrechamente con el niño y su familia, asegurando que las necesidades terapéuticas específicas se aborden de manera efectiva. Esta colaboración no solo fortalece el progreso individual del niño, sino que también promueve un ambiente escolar más inclusivo y de apoyo para todos los estudiantes involucrados.
En definitiva, preparar la vuelta al cole para niños con TEA requiere una colaboración continua entre padres, profesionales de la educación y terapeutas. Con una planificación anticipada, comunicación efectiva y apoyo adecuado, podemos contribuir a que cada niño tenga las herramientas necesarias para tener éxito tanto académica como emocionalmente.
Grandin, T. (1995). Thinking in pictures: And other reports from my life with autism. Vintage Books.
Koegel, R. L., Koegel, L. K., & McNerney, E. K. (2001). Pivotal Areas in Intervention for Autism. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 30(1), 19–32. https://doi.org/10.1207/S15374424JCCP3001_4

