Continuando con el post anterior, la primera pregunta que nos hacemos cuando pensamos en el futuro de una persona con TEA es: ¿dónde vivirá mi hijo con TEA cuando yo no esté?, ¿cuáles son las opciones de vivienda y planificación para el futuro de personas con TEA? Esta es una de las cuestiones más relevantes para las familias, ya que el lugar donde viva tendrá un impacto directo en su calidad de vida, su bienestar y su autonomía.
Decidir esto no es fácil. Implica considerar no solo las necesidades específicas de la persona, sino también los recursos disponibles y la dinámica familiar. Además, es común que esta decisión genere angustia, ya sea por la carga emocional que supone dejar el domicilio familiar o por las dudas sobre si la opción elegida será la más adecuada. Por ello, es fundamental abordar este tema con tiempo y reflexión, contando con una visión integral que permita tomar decisiones más informadas y adaptadas a cada situación.
En este contexto, explorar las distintas opciones de vivienda disponibles para las personas con TEA es un paso necesario para planificar el futuro. A continuación, desglosamos las principales alternativas para que podáis valorar cuál se ajusta mejor a vuestras circunstancias.
1. Residencias especializadas
Son espacios diseñados para personas con necesidades específicas, ofreciendo atención integral y supervisión constante; por tanto, dentro de las opciones de vivienda para personas con TEA, son una buena elección si nuestro hijo o familiar es una persona con grandes necesidades de apoyo, garantizando así su bienestar y calidad de vida.
2. Hogares o viviendas tuteladas
Son espacios diseñados para un pequeño grupo de personas, con apoyo profesional durante todo el día. Dentro de las opciones de vivienda para personas con TEA, son una excelente elección si nuestro hijo o familiar necesita supervisión y apoyo no constante. Estos entornos ofrecen estructura y seguridad, permitiendo que la persona con TEA se beneficie de un cuidado profesional mientras mantiene una buena calidad de vida y participación activa en las actividades diarias.
La principal diferencia entre las viviendas tuteladas y las residencias radica en el nivel de independencia y supervisión que se ofrece:
- Supervisión diaria: En las viviendas tuteladas, la supervisión se adapta al nivel de autonomía de la persona, ofreciendo apoyo puntual o intermitente según sea necesario. En cambio en las residencias, la supervisión es continua, con personal disponible en todo momento para atender cualquier necesidad.
- Asistencia en la planificación y ejecución de actividades: En una vivienda tutelada las personas con TEA participan activamente en la planificación de sus actividades, con ayuda ocasional para estructurar su día; es decir, tienen mayor posibilidad de elegir las actividades. En una residencia las actividades son más estructuradas y organizadas por el personal, con menos margen para la elección independiente; es decir, los residentes siguen una rutina diaria establecida por los cuidadores.
- Terapias individuales o grupales: En las viviendas tuteladas, el acceso a terapias es más flexible y con horarios adaptados a su rutina, dependiendo de las necesidades de la persona; sin embargo en las residencias, las terapias son más frecuentes y continuas, integrándose en el día a día de los residentes como parte fundamental de la atención que reciben.
- Desarrollo de habilidades laborales o de voluntariado: En las viviendas tuteladas, las personas pueden acceder a oportunidades laborales o de voluntariado fuera del domicilio, con el apoyo necesario para integrarse en el mercado laboral o en la comunidad. En las residencias, el desarrollo de habilidades laborales suele ser más limitado, ya que la atención y el apoyo se centran en las necesidades básicas de la persona, con menos énfasis en la integración laboral.
- Acompañamiento en actividades comunitarias: En las viviendas tuteladas la persona con TEA tiene la oportunidad de salir a la comunidad de forma autónoma, con apoyo ocasional cuando lo necesite; en cambio, en una residencia, las salidas comunitarias son más supervisadas y controladas por el personal debido a la necesidad de acompañamiento constante para garantizar su bienestar.
En resumen, las viviendas tuteladas están diseñadas para personas con TEA que tienen más autonomía y necesitan apoyo ocasional; mientras que las residencias ofrecen un entorno más supervisado, con atención continua y mayor intervención en todos los aspectos de la vida diaria.
3. Centros de Día
Dentro de las opciones de vivienda para personas con TEA, está la permanencia en la vivienda familiar o propia y la asistencia diaria a un centro de día. De esta forma, la persona con TEA se beneficiará de la estructura, actividades y cuidado durante el tiempo que pase en el centro, y luego el cuidado será asumido por la familia o los cuidadores. Algunos ejemplos de actividades y recursos que ofrecen los centros de día para personas con TEA son:
- Programas de habilidades sociales: Se trabajan habilidades sociales específicas y adaptadas a las necesidades personales, que ayudan a mejorar las interacciones sociales y la participación en entornos comunitarios.
- Terapias ocupacionales: Los terapeutas ocupacionales enseñan y refuerzan habilidades para la vida diaria, como la higiene personal, el cuidado del hogar y la organización de actividades cotidianas. Esto les permite mejorar su autonomía.
- Actividades recreativas adaptadas: Los centros de día ofrecen actividades recreativas diseñadas específicamente para personas con TEA, que favorecen la estimulación cognitiva, emocional y física de manera adaptada a las necesidades individuales.
- Desarrollo de habilidades comunicativas: Ofrecen apoyo en la mejora de la comunicación, usando el sistema que mejor se adapte a la persona.
- Apoyo en el aprendizaje de habilidades laborales: Algunos centros de día, y en función de las competencias de la persona, incluyen programas que ayudan a desarrollar habilidades laborales básicas, como seguir instrucciones, trabajar en equipo o realizar tareas repetitivas, con el objetivo de fomentar la integración laboral futura.
- Rutinas estructuradas y previsibilidad: Proporcionan un entorno estructurado y predecible, clave para las personas con TEA. Estas rutinas ayudan a reducir la ansiedad y mejorar la adaptación a los cambios, algo esencial para su bienestar.
4. Vivienda Particular (Propia o Alquilada)
La persona vive sola, con familia o con compañeros, recibiendo apoyo externo en función de sus necesidades. Ésta es una buena elección dentro de las opciones de vivienda para personas con TEA, si pensamos en alguien con un alto grado de autonomía y puede gestionar su día a día con apoyos puntuales adaptados a sus requerimientos.
Algunos ejemplos de apoyos puntuales adaptados pueden ser:
- Apoyo en la gestión del hogar: Ayuda con tareas como la limpieza, la organización del hogar o la planificación de compras de forma periódica.
- Asistencia en la administración de medicamentos: Recordatorios o supervisión para asegurar que se tomen los medicamentos en el horario adecuado.
- Transporte asistido: Apoyo para el uso del transporte público o privado, como un acompañante para desplazarse a citas médicas o actividades sociales.
- Tareas administrativas: Ayuda puntual con la gestión de documentos, pagos o trámites burocráticos. • Apoyo emocional o social: Asistencia en momentos específicos para desarrollar habilidades sociales, como la participación en grupos de apoyo o actividades recreativas.
- Supervisión en situaciones de estrés: Acompañamiento y apoyo en momentos de ansiedad o cuando surjan situaciones imprevistas que requieran regulación emocional.
- Planificación de actividades diarias: Ayuda para estructurar el día a día, con la inclusión de actividades recreativas, educativas o laborales, ajustadas a sus intereses y capacidades.
Es importante que estos apoyos sean flexibles y se ajusten a las necesidades y capacidades cambiantes de la persona.
Aquí os ponemos una tabla comparativa de las opciones de vivienda para personas con TEA que hemos comentado:
| VENTAJAS | LIMITACIONES | RECOMENDADO PARA | |
| RESIDENCIAS | -Profesionales especializados 24/7. – Infraestructura adaptada. – Programa de actividades y terapias. | – Pueden sentirse impersonales. – Plazas limitadas y listas de espera en muchas ciudades. – Costo elevado en centros privados. | Personas con alta dependencia, dificultades para gestionar la vida diaria, comorbilidades de salud graves, necesidades emocionales o conductuales intensas, necesidad de intervención terapéutica diaria. |
| VIVIENDAS TUTELADAS | – Mayor independencia. – Ambiente más hogareño. – Fomenta habilidades sociales y de autonomía. | – Menos oferta de la necesaria. – El nivel de supervisión puede no ser suficiente para casos de alta necesidad de apoyo. | Personas con autonomía moderada-alta, necesidad de apoyo puntual en tareas diarias, necesidad de supervisión pero con mayor independencia. |
| CENTROS DE DÍA | – Mantiene el entorno familiar conocido. – Puede ser complementado con apoyos externos domiciliarios. – Alternativa flexible y personalizada. | – Requiere una base familiar o de apoyo en el hogar. – Menor supervisión en horarios fuera del centro. | Personas que pueden necesitan estructura y actividades durante el día, pero el cuidado por la noche y fines de semana puede correr a cargo de la familia. |
| VIVIENDA PARTICULAR | – Máxima independencia. – Control propio sobre su entorno y rutinas. | – La gestión de apoyos puede ser compleja y costosa. | Personas con alta autonomía, capacidad para gestionar la vida diaria de forma independiente, sin necesidad de supervisión constante o con apoyos mínimos y ocasionales. |
Por tanto, y en base a lo visto más arriba, hay factores a considerar a la hora de elegir entre las opciones de vivienda para personas con TEA.
F1. Autonomía y habilidades de la persona: ¿Qué nivel de independencia tiene?
Es importante valorar qué tareas puede realizar por sí mismo: vestirse, cocinar, mantener una rutina diaria o gestionar su tiempo. Estas habilidades nos ayudarán a determinar el entorno más adecuado: un lugar que fomente su independencia, pero que también le brinde el apoyo necesario para crecer y sentirse seguro.
F2. Red de apoyo: ¿Existen familiares o amigos cercanos que puedan supervisar o acompañar?
La red de apoyo juega un papel fundamental. Familiares, amigos o cuidadores cercanos pueden ser una fuente de seguridad emocional y práctica. Contar con alguien que pueda supervisar, acompañar en momentos clave o simplemente estar presente puede marcar la diferencia en la calidad de vida de la persona.
F3. Disponibilidad de servicios locales: ¿Existen residencias o viviendas tuteladas cercanas?
Es importante explorar las opciones cercanas para garantizar un acceso fácil y regular a los servicios que puedan necesitar. La cercanía no solo facilita la supervisión familiar, sino que también permite al entorno estar involucrado y mantener un vínculo estrecho con la persona. Para eso podemos recurrir a los servicios sociales del Ayuntamiento de nuestro lugar de residencia para que nos asesoren.
F4. Recursos económicos: ¿Se puede costear una residencia privada o adaptar una vivienda propia?
Los recursos económicos disponibles pueden influir significativamente en la decisión. Evaluar si es viable costear una residencia privada, optar por servicios públicos o adaptar una vivienda propia para que sea funcional y segura es clave para garantizar un entorno adecuado a largo plazo.
F5. Preferencias personales: ¿Qué desea la persona?
Siempre que sea posible, es esencial incluir a la persona en la toma de decisiones. Entender sus deseos, necesidades y nivel de comodidad no solo respeta su autonomía, sino que también fomenta su bienestar emocional al saber que sus opiniones son valoradas y tenidas en cuenta.
Por último, recordad que no se trata de elegir de inmediato una opción definitiva, sino de explorar posibilidades, reflexionar y empezar a trazar un plan. Un aspecto clave es el trabajo en autonomía y conducta que las familias puedan realizar antes de que la persona con TEA llegue a la edad adulta. Este esfuerzo no solo beneficia directamente a la persona, permitiéndole un mayor grado de independencia y calidad de vida, sino que también facilita enormemente la toma de decisiones en el futuro. La clave está en anticiparse, investigar y, sobre todo, preparar tanto a la persona con TEA como a las redes de apoyo para garantizar una transición lo más segura y positiva posible.
¿Te preocupa este tema? ¿No sabes qué opciones de vivienda para personas con TEA encajan más con tu hijo o familiar? Contacta con nosotros para asesorarte y ayudarte a planificar el futuro de tu hijo.

