Las vacaciones son una magnífica oportunidad para jugar, explorar y aprender de manera divertida y relajada. Aunque las horas de trabajo en la mesa de las aulas quedan atrás, las oportunidades de aprendizaje se mantienen presentes en estas actividades para niños con TEA.
En este post exploraremos algunas actividades veraniegas y su relación con diversas áreas de desarrollo, fomentando la curiosidad natural de los niños y contribuyendo a su crecimiento personal y académico.
Guerra de agua / hacer pompas de jabón
En función de la edad y competencias del niño podemos trabajar y reforzar conceptos temporales (si planificamos la actividad en el calendario), funciones ejecutivas (mediante la planificación, organización y secuenciación de los pasos a seguir; los tiempos de espera, la inhibición de conductas y la flexibilidad cognitiva para adaptarse a cambios durante el juego, así como la resolución de conflictos que puedan surgir), vocabulario (mediante los términos específicos, el material que estemos usando, mediante las bromas que hagamos durante el juego y los dobles sentidos que usemos en nuestras interacciones), la autonomía, habilidades sociales y juego (si vamos a comprar el material que necesitamos a la tienda, saber ganar y perder, turnos, reglas…) los conceptos matemáticos (si dejamos que sea el niño quien compre y pague lo que necesitamos), las habilidades mentalistas y teoría de la mente (mediante la gestión de emociones, comprensión de bromas y dobles sentidos, interpretación de expresiones faciales de los compañeros de juego…).
Búsqueda del tesoro
Aunque es una de las actividades para niños con TEA que nos llevará un poco más de trabajo a los adultos, es una manera de trabajar y reforzar las habilidades sociales (mediante la creación de equipos y el juego cooperativo), las funciones ejecutivas (mediante la resolución de problemas, la secuenciación de pistas, la toma de decisiones rápidas, tiempos de espera…), el lenguaje, las habilidades mentalistas, la autonomía, motricidad, el ejercicio físico, la autoconfianza, etc. Un juego para niños con TEA donde pasarán un rato muy divertido compartido con familiares y amigos.
Plantar una planta / hacer un mini huerto
De esta manera trabajamos las funciones ejecutivas (planificando los pasos a seguir, la organización del espacio y los materiales, los tiempos de espera), el lenguaje (mediante el vocabulario expresivo y receptivo específico), motricidad, autonomía y responsabilidad personal.
Grupo de lectura
Trabajamos las funciones ejecutivas (involucrando al niño en la planificación de las sesiones, memoria recordando los detalles de las historias y la flexibilidad cognitiva adaptándose a nuevas situaciones y discusiones), la autonomía, el lenguaje y comunicación (mediante el vocabulario que aparezca en la lectura, comprensión lectora, inferencias, dobles sentidos, metáforas…), teoría de la mente y mentalismo (es una de las actividades para niños con TEA donde se comprende el comportamiento de los personajes e infiriendo y prediciendo sucesos de la trama basados en el comportamiento de los personajes).
Hacer helados de fruta
Es una de las actividades para niños con TEA donde reforzamos las funciones ejecutivas (con la planificación, organización de los ingredientes así como la secuenciación de los pasos a seguir y memoria de trabajo para seguir la receta), la autonomía, el lenguaje y comunicación (mediante el vocabulario específico), las habilidades sociales (si decidimos repartir helado a los amigos y vecinos), la motricidad, las habilidades mentalistas (si nos fijamos en las expresiones faciales de los amigos y vecinos, en la comprensión de los gustos de los demás, las mentiras piadosas), la tolerancia a nuevas texturas y sabores, las dificultades con la alimentación y hábitos saludables.
Origami
Trabajamos las funciones ejecutivas (mediante la planificación, memoria de trabajo, resolución de conflictos y flexibilidad cognitiva), la motricidad fina (para moldear el papel y darle la forma necesaria) y el lenguaje (receptivo para seguir instrucciones y expresivo para preguntar dudas, vocabulario relacionado…).
Body paint
Trabajamos mientras tanto las funciones ejecutivas (como la planificación de la actividad, la organización de la misma y los materiales, los tiempos de espera, la inhibición de conductas disruptivas y gestión emocional…), las habilidades sociales y el juego (compartiendo esta actividad con amigos y vecinos o familiares, estableciendo reglas y límites), teoría de la mente y habilidades mentalistas (comprendiendo y aceptando los gustos de los compañeros, entendiendo las expresiones faciales, gestionando las emociones propias y anticipándonos a las emociones de los demás en base al conocimiento que tenemos de ellos, entendiendo bromas y dobles sentidos), el lenguaje y la comunicación (a través del vocabulario específico), la autonomía (con la preparación del material y su posterior recogida así como participando en la compra de lo que necesitemos).
Hacer muñecos de tela
Es una de las actividades para niños con TEA donde se trabaja la motricidad fina, la creatividad, el lenguaje y la comunicación (mediante el uso de adverbios de lugar y de cantidad, ofreciendo opciones para los personajes, los complementos que se le pueden poner, tomando como modelo algún dibujo que hayamos visto, rechazando lo que no nos guste…, además del vocabulario específico referente al material que vayamos a usar), las funciones ejecutivas (mediante la planificación y secuenciación de los pasos a seguir), el desarrollo cognitivo (con las unidades de medida y cantidad), la teoría de la mente y habilidades mentalistas.
Organizar jornadas gastronómicas
Si los niños son pequeños, habrá que motivarles enseñándoles vídeos y preparando la actividad con más antelación que si la llevamos a cabo con niños más mayores.
En cualquier caso es una des las actividades para niños con TEA que nos sirve para trabajar las funciones ejecutivas (desde la planificación del menú, organización y secuenciación de pasos a seguir, memoria de trabajo, pensamiento flexible), autonomía (si pedimos a los participantes que busquen y elijan una receta), motricidad fina y gruesa, lenguaje y comunicación (con todo el vocabulario relacionado además de los verbos necesarios para llevar a cabo cada tarea, comprensión de preguntas, expresión de gustos y necesidades, comprensión de ordenes escritas para seguir los pasos de la receta…), habilidades sociales (si se hace en grupo o si se quiere ofrecer la comida a otros), teoría de la mente y mentalismo (pidiendo a cada participante que comparta con los demás lo que les gusta y lo que no, trabajando la tolerancia a los gustos y disgustos de los otros, comprendiendo expresiones faciales, comprensión de mentiras piadosas…) los conceptos matemáticos (con las unidades de medida), hábitos de vida saludables.
Descansar / relajarse
Nos detenemos un poco más en esta actividad ya que a algunas personas les llama la atención que recomendemos una actividad cuyo objetivo sea descansar o relajarse. Sin embargo hay que recordar que el descanso y relajación es una de las actividades para niños con TEA, que les permite beneficiarse enormemente de un tiempo estructurado, trabajando y afianzando determinados aspectos de su desarrollo para, posteriormente, enfrentarse a otras tareas con una actitud más receptiva, un mayor equilibrio emocional y tranquilidad.
Para ayudarnos podemos usar material como una manta y cojines cómodos, tarjetas con imágenes de técnicas de respiración, audios con instrucciones para la relajación, música o sonidos de la naturaleza, cronómetro o temporizador, etc.,…
Por eso podemos dedicar tiempo a esta actividad sin miedo a estar perdiendo el tiempo, pues a través de ella vamos a trabajar las funciones ejecutivas (mediante la planificación de la tarea y organización de los materiales, la inhibición de conductas disruptivas y un mejor autocontrol, la flexibilidad mental mediante la adaptación a actividades de baja estimulación que le permitirán manejar cambios en la intensidad de su entorno), el
lenguaje y la comunicación (favoreciendo el vocabulario nuevo, la comprensión auditiva si usamos consignas verbales o audios, la pragmática del lenguaje y los cambios en la entonación, prosodia…), las habilidades sociales (si la actividad es grupal), la motricidad (trabajando la relajación muscular), la teoría de la mente (identificando y compartiendo las emociones y sensaciones experimentadas durante la actividad).
De la misma manera, hay otras muchas actividades que podemos hacer y a todas les podemos sacar partido para reforzar los objetivos que nos hayamos marcado durante las vacaciones.
Aquí os dejamos una lista más amplia de actividades para niños con TEA:
- Elegir destino para excursión
- Ir a la playa o al río
- Rebozarse en arena
- Fomentar la autonomía personal
- Concurso de tareas domésticas
- Teatro en casa
- Ir al cine
- Hacer una marcha nocturna con linternas
- Moldear un plato de arcilla
- Pintar tazas para usar durante el curso
- Ir a un parque acuático
- Ver una peli en casa
- Pintura de dedos
- Hacer un diario de vacaciones
- Jugar a canicas o petanca
- Hacer pulseras de cuentas
- Hacer un cómic o cuento
- Organizar una fiesta de pijamas con amigos y vecinos
- Hacer un puzzle entre toda la familia
- Tarde de disfraces
- Slime casero
- Hacer galletas
- Hacer pan
- Hacer una cometa
- Aprender a montar en bici o patines
- Hacer limonada
- Teñir camisetas
- Inventarse una receta de cocina
- Hacer títeres con calcetines
- Practicar yoga
- Lavar el coche juntos
- Fiesta de los sentidos
- Escribir una postal a los amigos
- Ir a la biblioteca a buscar un cuento
- Máscaras con papel maché
- Karaoke
En resumen, las vacaciones ofrecen un amplio abanico de actividades para niños con TEA con las que podrás jugar, explorar y aprender de manera divertida y relajada sin recurrir a tareas académicas. Las actividades mencionadas son solo una pequeña muestra de lo que se puede hacer para fomentar diversas áreas de desarrollo, desde habilidades sociales y funciones ejecutivas, cruciales para el desempeño de actividades complejas, hasta lenguaje, motricidad y teoría de la mente. No obstante, es importante recordar que en todas ellas se trabaja de manera indirecta la atención y la memoria.
Es fundamental tener en cuenta que cada niño es único y puede beneficiarse de diferentes tipos de actividades para niños con TEA. Por lo tanto, estas propuestas son solo sugerencias y no una lista exhaustiva. Para aprovechar al máximo las oportunidades de aprendizaje durante las vacaciones, es recomendable consultar con el profesional que trabaja con los niños, ya que podrá proporcionar orientaciones personalizadas y adaptadas a las necesidades específicas de cada uno.
Además, en futuros artículos profundizaremos en las diferentes áreas del desarrollo, explorando cómo cada actividad puede contribuir de manera única al crecimiento integral de los niños.
¡A disfrutar del verano y del aprendizaje continuo!
Blair, C., & Raver, C. C. (2015). School readiness and self-regulation: A developmental psychobiological approach. Annual Review of Psychology, 66, 711-731. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010814-015221
Diamond, A., & Lee, K. (2011). Interventions shown to aid executive function development in children 4 to 12 years old. Science, 333(6045), 959-964. https://doi.org/10.1126/

