La pregunta “¿De qué vivirá mi hijo con TEA cuando yo no esté?” es una de las mayores preocupaciones de las familias. Si ya en el día a día los gastos derivados de su atención pueden ser elevados, pensar en una planificación financiera para el futuro de un hijo con TEA puede generar angustia e incertidumbre.
Como hemos visto en los artículos anteriores, la clave para abordar estas cuestiones es reflexionar, informarse y actuar con tiempo. Sin embargo, cuando hablamos de planificación financiera para el futuro de un hijo con TEA, además del apoyo de especialistas en TEA, es recomendable contar con el asesoramiento de profesionales del ámbito económico y legal.
Una estrategia eficaz para asegurar el bienestar futuro de una persona con TEA debe combinar diferentes herramientas. Para ello, primero hay que aprovechar los recursos disponibles en la infancia y adolescencia, que ayudan a aliviar la carga económica del presente y pueden servir para empezar a construir un respaldo financiero para el futuro.
A continuación, revisamos las principales ayudas y prestaciones públicas disponibles desde la infancia, para después abordar las opciones de planificación financiera a largo plazo que garantizarán su seguridad económica.
Ayudas y prestaciones públicas: Un recurso fundamental
El Estado y las comunidades autónomas disponen de múltiples recursos económicos para las personas con TEA y sus familias. Aprovecharlos es esencial para cubrir gastos actuales y sentar las bases de una planificación financiera estable.
Infancia y adolescencia: ayudas para la etapa inicial
- Certificado de Discapacidad: Permite acceder a numerosos beneficios y es la puerta de entrada a muchas ayudas. Se tramita en los servicios sociales de cada comunidad autónoma.
Primeros pasos: Solicitar cita en el centro base de valoración de discapacidad y presentar informes médicos y psicológicos. - Reconocimiento de la situación de dependencia: Evalúa el grado de dependencia y da acceso a ayudas económicas o servicios (asistencia domiciliaria, centros de día, apoyo en actividades básicas).
Primeros pasos: Presentar la solicitud en los servicios sociales de la comunidad autónoma y pasar una valoración presencial. - Becas y ayudas educativas: Pueden cubrir enseñanza, transporte, comedor y material escolar. Desde 2020, algunas no requieren certificado de discapacidad.
Primeros pasos: Consultar las convocatorias en la web del Ministerio de Educación o la comunidad autónoma y presentar la solicitud dentro del plazo establecido. El centro educativo al que la persona con TEA acude puede facilitar información y algunos trámites. - CUME (Cuidado de Menores con Enfermedad Grave): Prestación de la Seguridad Social que permite reducir la jornada laboral entre un 50% y un 99% con compensación salarial. Se mantiene hasta los 18 años.
Primeros pasos: Solicitar el informe médico específico en el hospital y presentar la documentación en la Seguridad Social. - Ingreso Mínimo Vital (IMV) y descuentos en transporte: Apoyo para familias en situación de vulnerabilidad y descuentos específicos en algunas comunidades autónomas.
Primeros pasos: Comprobar los requisitos en la Seguridad Social o los servicios de transporte locales. - Otras ayudas: Programas de respiro familiar, asistencia técnica y adaptación del hogar. Además conviene estar pendiente de modificaciones y nuevas ayudas o subvenciones.
Adultez: hacia la autonomía económica
A medida que la persona con TEA crece, puede acceder a otras ayudas para su independencia:
- Pensiones no contributivas por discapacidad: Para personas con un grado de discapacidad del 65% o superior y escasos ingresos.
- Reconocimiento de la situación de dependencia en adultos: Facilita el acceso a servicios específicos (residencias, centros de día, asistencia personal).
- Programas de empleo protegido: Los Centros Especiales de Empleo (CEE) y el empleo con apoyo favorecen la inserción laboral.
Planificación financiera a largo plazo
Las ayudas públicas pueden aliviar gastos, pero no siempre garantizan estabilidad económica a largo plazo. Por ello, es fundamental planificar con anticipación.
Existen tres herramientas principales para proteger el patrimonio de una persona con TEA y asegurar su bienestar financiero cuando los padres ya no estén:
Patrimonio Protegido: protección legal y fiscal
Es una figura legal creada por la Ley 41/2003, diseñada para proteger económicamente a personas con discapacidad. Permite que padres, familiares o cualquier persona hagan aportaciones (dinero, bienes o derechos), las cuales quedan protegidas y solo pueden usarse para el bienestar de la persona beneficiaria.
Ventajas:
- Exenciones fiscales para quienes aportan.
- Protección ante embargos.
- Puede recibir dinero, bienes inmuebles o derechos.
Limitaciones:
- Se usa mientras la persona (el progenitor) está viva, no después de su fallecimiento.
- No permite establecer directrices sobre cómo se debe usar el dinero en el futuro.
Fideicomiso: flexibilidad y control
El fideicomiso es un mecanismo de planificación patrimonial en el que los padres designan un fiduciario (una persona o entidad de confianza) para administrar los bienes de su hijo cuando ellos ya no estén.
Ventajas:
- Permite establecer reglas claras sobre el uso del dinero.
- Puede combinarse con seguros de vida y otros activos.
- Asegura que el dinero no se gaste de golpe ni se use de forma inadecuada.
Limitaciones:
- No tiene los beneficios fiscales del Patrimonio Protegido.
- Puede requerir costes de gestión y asesoramiento.
¿Cuál elegir?
Si se busca una opción con ventajas fiscales y protección legal inmediata, el Patrimonio Protegido es la mejor alternativa.
Si el objetivo es una gestión a largo plazo con más control sobre cómo y cuándo se usa el dinero, el Fideicomiso es más adecuado.
No son excluyentes, por lo que se puede recurrir a ambas figuras legales al mismo tiempo.
El testamento: Un documento clave
Más allá del Patrimonio Protegido y el Fideicomiso, el testamento es una herramienta esencial en la planificación financiera para el futuro de un hijo con TEA. A través del testamento, los padres pueden:
- Designar un tutor legal o curador para su hijo en caso de fallecimiento.
- Establecer cómo deben administrarse los bienes que dejan para su hijo.
- Incluir cláusulas para que la herencia no afecte negativamente a las ayudas públicas que pueda recibir.
Primeros pasos: Consultar con un abogado especializado en discapacidad para redactar un testamento que garantice la protección de los derechos y necesidades del hijo a largo plazo.
Ejemplo práctico
Una familia acaba de recibir el diagnóstico de TEA de su hijo. ¿Cómo puede organizar esta familia una buena planificación financiera para su futuro?
Infancia y adolescencia:
- La familia solicita el Certificado de Discapacidad para acceder a ayudas.
- Pide el reconocimiento de dependencia y recibe atención temprana y apoyo para terapias.
- Su empresa le concede la CUME, lo que le permite reducir su jornada sin perder ingresos.
- Aprovecha becas para la educación de su hijo con TEA.
- Revisa periódicamente los cambios o nuevas ayudas que proporciona el Estado o la comunidad autónoma
Juventud y transición a la vida adulta:
- Revisa el grado de discapacidad de su hijo para saber si puede acceder a una pensión no contributiva (65% de discapacidad mínimo).
- Explora opciones laborales en Centros Especiales de Empleo.
- Decide crear un Patrimonio Protegido, donde familiares pueden aportar dinero y bienes. (Este paso se puede iniciar incluso en la etapa de la infancia y adolescencia).
Planificación a largo plazo:
- Contrata un seguro de vida vinculado a un Fideicomiso, designando a su hermana (o la persona que más confianza dé a la familia) como fiduciaria.
- Define en el fideicomiso que el dinero se use solo para vivienda, salud y necesidades básicas de la persona con TEA.
- Se asegura de que su hijo tenga tutores legales y supervisión financiera cuando ellos ya no estén.
El ejemplo presentado es únicamente un modelo de cómo algunas familias pueden abordar la planificación financiera para el futuro de un hijo con TEA. Cada familia vive una realidad única, con distintos recursos y necesidades, por lo que es fundamental que, en consulta con profesionales especializados, determinen qué estrategias y herramientas se adaptan mejor a su situación particular. No existe una solución única para todos; lo esencial es encontrar el camino que garantice el bienestar y la seguridad del hijo en función de las circunstancias específicas de cada hogar.
Conclusión
Llegar a una buena planificación financiera para el futuro de un hijo con TEA es un proceso complejo, pero tomar medidas con anticipación garantiza su estabilidad y bienestar.
El primer paso es acudir los servicios sociales para que nos asesoren y aprovechar las ayudas públicas disponibles en la infancia para cubrir gastos actuales, y, además, si es posible, empezar a generar un pequeño ahorro. Luego, es recomendable consultar con un abogado que nos ayude a valorar herramientas como el Patrimonio Protegido y el Fideicomiso, que permiten gestionar el dinero y los bienes de forma segura y eficiente.
Cada familia es diferente, por lo que es importante buscar asesoramiento especializado para diseñar una estrategia adaptada a cada caso.
Si tienes dudas sobre cómo empezar este proceso, no dudes en consultarnos.

